¿Panchiísmo?
Lunes, Marzo 3rd, 2008Aunque han pasado cerca de 20 años desde el final del enfrentamiento bélico, esta ha sido la primera visita de un presidente al país vecino.
La capital iraquí de Bagdad lucía ayer un despliegue de fuerzas de seguridad inaudito. El motivo era la visita de l iraní Mahmud Ahmedineyad con la intención expresa de normalizar las relaciones entre ambos países. Lo cierto es que además de ello, este acercamiento implica una simpatía especial por parte de Irán hacia el actual Gobierno de Bagdad, de predominancia chií, intentando crear confrontación con el resto de países árabes, de corte sunní.
La intención persa es evidente: posicionarse como potencia en la zona. Y esto es algo que poca o ninguna gracia a sus vecinos árabes. Incluso los propios iraquíes, de los cuales una gran parte profesa el islam chií , están divididos al respecto: muchos responsabilizan a Irán de la inseguridad que en su país se experimenta.
“Los suníes están que trinan”, asegura Mosab, un joven perteneciente a esa comunidad a la que pertenecen un 20% de los iraquíes. En las zonas suníes hubo algunas protestas por la visita. Pero entre los árabes chiíes, un 60% de la población (el resto son kurdos y otras minorías), tampoco hay un apoyo unánime. Muchos comparten la idea de que Irán es en gran medida el responsable de la inseguridad que vive su país por el apoyo y las armas que suministra a las milicias chiíes.
“Esta visita abrirá un nuevo capítulo en las relaciones bilaterales y favorecerá una atmósfera de cooperación en la región”, declaró Ahmedineyad tras reunirse durante más de una hora con el presidente de Iraq, Yalal Talabani. Pero además, el viaje del presidente iraní, que se prolonga hasta hoy, tiene un claro valor simbólico. “Es la primera visita normal de un jefe de Estado a este país”, interpreta un embajador europeo. “Ha aterrizado en el aeropuerto, se ha desplazado en coche por la ciudad e incluso ha recibido al cuerpo diplomático. De las visitas de otros dirigentes nos enteramos cuando ya se han ido”.
“Nuestras relaciones se remontan a más de mil años y sólo se han interrumpido durante el breve período de la dictadura. Ahora no sólo las hemos recuperado, sino que vamos a profundizarlas”, manifestó el presidente iraquí. Talabani, que habla farsi con fluidez porque estudió en Irán, interrumpió en un par de ocasiones al traductor para pedir que su invitado le llamara “man Yalal”, usando la fórmula familiar kurda de tío.
Además de entrevistarse con Talabani y con Al Maliki, Ahmadineyad recibió al cuerpo diplomático acreditado en Bagdad, a una delegación de parlamentarios, que incluía al líder del principal partido suní, y a grupos de líderes tribales. Por último cerró la larga jornada con una cena en casa de Abdulaziz al Hakim, el líder del Consejo Supremo Islámico de Iraq, la principal fuerza política chií iraquí. Hoy tiene previsto visitar el santuario de la Kadumiya, al norte de Bagdad, ya que finalmente razones de seguridad han desaconsejado que se traslade a alguna de las ciudades santas del chiísmo.










