La Historia de las Cosas
Miércoles, Octubre 22nd, 2008A mi mundo y al tuyo no le vendría mal que pensáramos más amenudo en de dónde salen las cosas que compramos, que usamos o si de verdad las necesitamos. No se trata de “ser una rallada” o “un rallado”. Se llama realizar pensamiento crítico y es lo que nos distingue del resto de seres de la naturaleza.
Pero creo que lo de mitificar al ser humano como
cumbre de “la Creación” es un error. Ojalá fuésemos capaces de aprender más de una cosa de los animales.
Está claro que las nuevas tecnologías nos abren un campo de posibilidades impresionante que no hay que despreciar ni dejar de lado pero el pensamiento crítico sigue siendo nuestra principal característica como seres racionales (esto, como la presunción de inocencia, hasta que no se demuestre lo contrario. Y seguro que ya se ha demostrado pero yo no quise verlo).
Si lo aprovechamos, ganamos todos. Por no hablar, claro, de tu bolsillo que por fin podrá permitirse las cosas que de verdad importan y que realmente necesitas.
La Historia de las Cosas es un vídeo muy interesante que cayó en mis manos por casualidad, recomendado por una amiga a la que, contra todo pronóstico, hice caso y lo ví. Desde entonces, puedo decir (y digo) que tengo mucho más cuidado antes de comprar algo impulsivamente y realmente, cuando por fin me decido, lo hago desde la certeza de que es una inversión a largo plazo y que lo que estoy comprando es de buena calidad. Vamos, que no es el típico zapato de Blanco de aquí te pillo aquí te mato que huele fatal y a saber de qué material estará hecho, quién lo habrá hecho y en qué condiciones… Vaya!! sólo con pensarlo ya me da asco y antes de ver el vídeo me parecían monísimos… triste pero cierto. Y creíble. Porque hay todo un entramado montado para hacerte pensar que si no los compras, es porque no vales, chica.
Plántale cara a la tele, a los publicitarios, a la masa que te dicen incesantemente “compra, compra”, “eres lo que compras”, “compra, luego existe”, “¿saliste a la calle? ¿y qué te compraste?”. Diles: tengo vida, respiro y pienso. Y cuando YO lo decido, compro.
O algo así.










