Sobre Mi

Me llamo Iluminada Armas Rodríguez y nací en 1984, después de que una naranja les animara a gritar gol a escala mundial, seis años más tarde de la aprobación de la constitución sobre la que sólo olvidaron preguntar a los que aun no habíamos llegado, tras la guerra y la dictadura, tras la etapa candente de la Transición, tras el primer desnudo integral...

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    Archive for the ‘General’ Category

    Despedida de Santorini

    Lunes, agosto 10th, 2009

    Cuando llego al cruce que señala mi destino, Kamari, cambio el rumbo y sigo recto para dar, sin esperarlo, con el aeropuerto de la isla. Detrás de él descubro una playa asilada y desierta de piedras, oculta tras unos matorrales al pie de la carretera. La marea y las piedras han dejado un vadén que ofrece una segunda barrera para el que pase por la carretera (la primera son los matojos). Me creo así mi propia playa paralela al mundo turístico en la que pasan aviones en todas las direcciones e imagino a donde irán. Saco fotos a pie de orilla.

    De mi playa, decido dirigirme a Kamari, y de nuevo, de camino, decido cambiar el destino para visitar la playa de Monolithos. Los anteriores usuarios del coche, un Chevrolet Matiz, se dejaron una tarjeta de su hotel que reconozco nada más bajarme del auto. Nada pasa por casualidad, vale, ¿pero esto tiene algún sentido?

    Hablando de situaciones sin sentido y a vueltas con mi karma, en estos días he llegado a la conclusión de que en mis vidas anteriores he debido ser una persona muy recta y consecuente porque mi vida es, en todos los sentidos, un auténtico paraíso: los problemas que tengo son auténticas tonterías (se me pasa la hora para ver el cambio de guardia, no llego a tiempo del Festival Full Moon de Atenas, dejo mi gorro de paja veraniego en el ferry que va entre las islas: cómo habrá viajado, qué envidia me da, en qué cabeza estará ahora, qué estará pensando la cabeza que lo porte, en qué idioma hablará, no importa, seguro que compartiríamos muchos sentimientos, a las dos –cabezas- nos gustaría procesar una nueva puesta de sol en Ia, por ejemplo ). Seamos serios, nada de eso son problemas.

    00.00h – Transporte desde el camping hasta el puerto. Españolas borrachas se cuelan en el autobús del Camping que lleva a sus huéspedes al puerto. Las oigo gritar desde que están intentando meter sus mochilas en la bodega de la guagua. Suben escandalosamente en el bus lleno de educadísimos franceses y de dormidísimos británicos. Al llegar donde estoy yo, que no dejo de mirarlas y reirme, me preguntan en un inglés de Villanueva: “is this bus going to the port?” “Sí, soy española” “Oh, great! Thank you very much!”. Están tan excitadas que no les da tiempo de procesar. “De nada mujer, que te he dicho que soy española”, insisto y empezamos a reirnos frenéticamente mientras dicen “ah, are you from Spain?” y otra: “¡qué es española, tronca!”. Las invito a que se relajen y bajen un poco la voz, que se note que “ya semos europeos”.

    “¿Sabes qué?, la culpa ha sido del vino, de las 4 botellas, que nos hemos enredado y luego vimos una piscina y nuestro barco sale a las 00.40, que eso es en 40 minutos, y no teníamos bus para bajar al puerto y le he dicho a mis amigas, a que no sois capaces de meteros en la piscina, a que no hay huevos y nos hemos metido claro y entonces cuando hemos salido y cogido las cosas hemos visto un bus rosa y le preguntamos que si iba al puerto y nos ha dicho que sí, y que viva Puerto Rico y hemos entrado sin pagar ni nada”.

    Qué grandes momentos de ayer y hoy. Les ha crecido una flor al final de la espalda y lo celebro con ellas. Para darle más emoción a la cosa, el desvío la puertos está cortado debido al desarrollo de un festival de música (a mi no me miren) y la guagua tiene que dar un rodeo.

    “Voy a mirar el reloj, chicas”, les anuncio ya contagiada por su nerviosismo y justo antes de comenzar a descender hacia el puerto. “Ay, si son las y media no me lo digas”. Son y 23. Aplausos y gritos de júbilo. Desde arriba puede verse que no hay ningún barco atracado. Las cuatro estudiantes de periodismo madrileñas (Dios las cría y ellas se juntan) y yo besamos la gloria. Al llegar al puerto aplaudimos y parte de los franceses nos secundan condescendientemente, que por algo siempre nos dan algo en Eurovisión.

    El chófer, cuando están en tierra les dice algo como “exception before, 2 euros each”. Me río burlónamente mientras se rascan los bolsillos. Pero el chófer viene a por mí también, me río y le digo, “no, listen, I’m not going to pay twice” me mira a los ojos y sabe que no voy de farol pero aprendí la moraleja, cuando las barbas del vecino veas cortar, pon las tuyas a remojar, o sea, interpretación libre de un refrán que no significa que no hay que reirse de las desgracias ajenas. Entre otras cosas.

    Santorini vs Fuerteventura y algo de sentimentalismo

    Domingo, agosto 9th, 2009

    Para no meterme en la playa desde tan temprano, a las 10.00h. arranco con destino a Pyrgos, el punto más alto de la isla donde hay un pequeño monasterio. En la carretra, una señora con bolsas me hace señas y la llevo a casa de su hermana: casi con lágrimas en los ojos me expresa lo feliz que le hace que una española haya venido a visitar su pequeño pueblo.

    De Pyrgos voy a Perissa, una playita austral de la que se jactan por ser la más larga y que a primera hora está desierta pero que poco a poco se empieza a llenar. Decido emigrar a campos más claros y, con destino Akrotiri, me fijo como objetivo alcanzar la Red Beach, una playa rodeada de acantilados volcánicos rojizos muy bonita pero con pequeña capacidad de espacio. Disfruto del calor rodeada por gente de diversas nacionalidades: españoles (cómo no), italianos, brasileños y pintorescos vendedores de fruta locales que estimulan a los bañantes a su saludable alimento al grito de “El-la, fruta!”, algo como “¡Venga, a comer fruta!”.GRECIA 2009 289 De vez en cuando, pasa alguna lancha con la intención de llevar a la gente entre las calas de la zona y el barquero y el viejo frutero se echan una mano respectivamente, como si estuvieran cansados de gritar siempre los mismo:

    - El-la, White Beach!, comienza el experto frutero.
    - El-la, fruta!, responde divertido el barquero.

    Los que estamos cerca, reimos ante tan tierna estampa ya que el pícaro frutero nos ha ganado a pulso a base de regalar melocotones a las muchachas y sorbitos de agua a los chicos, sin ruborizarse lo más mínimos por las que más allá hacen topless o los chicos en tanga.

    - “Perissa-Kamari”, grita al rato otro barquero y una gaditana hace un chiste: “¡a este se le ha perdío hija, la Jéssica Mary, y a anda buscando como un loco! ¡Todos los días lo mismo!”

    Saturada porque parece que hemos venido todos juntos, recojo mis cosas me dispongo a seguir hasta el extremo sur de la isla y el faro de Akrotiri, donde a parte de menos gente espero encontrar un bello paisaje y un escenario que me inspire alguna que otra reflexión (otra más de este viaje a mi interior) y a unas cuantas fotografías.

    Las principales atracciones turísticas de Santorini son las playas, a lo largo de toda su costa, y las puestas de sol, especialmente las más largas que pueden verse desde Ia, al norte. GRECIA 2009 464Con esa esperanza me recorro la isla entera y animada una vez más por gente que acude a ver el espectáculo. Mientras paseo por Ia y contemplo su paisaje reposado sobre la colina que se eleva sobre el mar, el carácter calmado de sus comerciantes y habitantes, la parsimonia de los numerosos perros del casco urbano, verdaderos símbolos del pueblo, me pregunto si no se podría proponer a la isla como territorio slow. De hecho, en Ia pude ver un restaurante de este movimiento, aunque me quedé con las ganas de entrar por cuestiones puramente presupuestarias.

    La puesta de sol no ha dejado indiferente a ninguno de los asistentes que rompen a aplaudir y piden un bis como si de un concierto se tratara. De camino hacia la salida del paseo, algunos comparten sus pensamientos y reflexiones y me sorprende comprobar que, mientras a mi me llega a exasperar el sentir que somos un ganado que se nos dice que hay que ver una puesta de sol y allí vamos, GRECIA 2009 417 a otros les parezca que el anochecer sobre Ia es algo capaz de unirnos a todos, con nuestras diferencias y particularidades, entorno a algo que todos compartimos como objetivamente bello y esperanzador.

    Me encanta el sentimiento de libertad de decisión que experimento al conducir por una carretera que me es totalmente desconocida. Si bien es cierto que al principio me perdía bastante, esto no me desalienta sino que me anima a seguir explorando hasta encontrar el camino acertado.

    Además, en seguida pillo la lógica del trazado de las carreteras ya que, como en Fuerteventura, dispone de una carretera principal que la recorre del norte al sur y el resto son vías secundarias que llevan a los pueblos costeros. De hecho, Santorini me recuerda a Fuerteventura en muchos otros sentidos: una isla slow incipientemente turística, como la Fuerteventura de hace unos 10 años, con grandes descampados plagados de aulagas y matojos y casa aisladas.

    Ya de vuelta el el camping y mientras preparo la cama para la noche, empiezo a pensar en la gente con la que me hubiera gustado compartir este viaje y las bromas y comentarios que hubieran hecho en un determinado momento. Me enfundo en el saco de dormir y me río en su reconfortante intimidad. En cierta manera, están todos (familia y amigos) haciéndolo conmigo y por ello es por lo que recojo mis andazas en el blog paso a paso.

    Gracias por venir conmigo, siempre.

    GRECIA 2009 451GRECIA 2009 453GRECIA 2009 448GRECIA 2009 450GRECIA 2009 452GRECIA 2009 447

    Desembarco en Santorini

    Sábado, agosto 8th, 2009

    Llegamos a mediodía y esperamos una eternidad para que salga nuestra guagua con destino al camping. Por fin llegamos a Fira, la capital de Santorini, y después de darme una merecida y agradecida ducha me doy un paseo por el pueblito para hacerme con la zona y preguntar por billetes para dentro de dos días con destino Creta – Herakllion.

    Camino, saco fotos y saludo a los lugareños con un cordial “kalispera” que me devuelven, según me parece a mi, afectuosamente. Los algo más de 2.100 habitantes de Fira me recuerdan al trato cercano que se le da a los turistas en Tejeda, mi pueblo, donde “no hay mucho más allá” el mísmisimo don Nicomedes García levantaba una mano amable a cuanto coche sin capota pasaba por la carretera principal.

    Paseando llego a Filostera, un pueblo a acontinuación de Fira y similar, a donde regreso igualmente sacando fotos (cómo la de la casa en venta cuya propietaria se lo está pensando después de que el número de teléfono pintado a spray sobre la pared haya empezado a descomchabarse) para descender al antiguo puerto y comenzar allí la lectura de un libro bestseller que compré en Atenas por si me aburría soberanamente con tanto barco y espera. The Zahir, por Paolo Coelho. Ya me da rabia a mi no poder encontrarlo en português, ya.

    Vuelvo al camping para cunado ya necesito otra ducha y salgo por Fira a cenar una musaka en una taverna que no puede ser más turística.
    Para fomentar la digestión, camino unos metros y después de una rápida decisión tras consultar los horarios del transporte público a los sitios que quiero ir, opto por alquilar un coche para recorrerme la isla a mi aire los próximos dos días.

    Con todo listo para el despegue al dia siguiente y una sonrisa de oreja a oreja, me tumbo en el suelo sombre mi saco de dormir: me divierte escuchar la indignación del grupo de niños franceses que tengo al lado ante el ladrido incesante de un chien aficionado al ladrido gratuito que no se quedará afónico ni conocerá la jaqueca en toda la noche.

    Último día en Atenas, por ahora

    Viernes, agosto 7th, 2009

    Las palabras de las americanas del primer día nunca se hicieron ciertas ya que mi sed por conocer más de la ciudad aumentaba por momentos, a medida que alguien mencionaba la existencia de un barrio o yo misma los descubría al andar perdida. No obstante, el hecho de venir de vacaciones me apremia para seguir visitando otros lugares del país, satisfecha por haberme llevado una muy agradable impresión de su capital. Como la temporada acompaña y parece que por fin la temporada de prohibición solar sobre mi piel ha tocado a su fin, decido ir a Santorini.

    Santorini es la principal isla de las Cícladas y uno de los puntos turísticos más importantes del país por sus bellas playas y sus populares puestas de sol. Muchos griegos reservan su primera vez en la isla para ir con la persona especial y no es que la llamen la isla del amor pero sí se extrañan de que alguien quiera ir sin una compañía romática.

    A pesar de que había leído que los viajes en este país no se programan y que siempren se dejan para el último momento, rasgo que parece extenderse por otras zonas bañados por el Mediterráneo, creí conveniente bajar al puerto de Pireos un día antes con la intención de preguntar sobre la disponibilidad de los barcos, horarios y tarifas.

    La respuesta que recibí en las distintas agencias de viaje por las que pasé fue que no había plazas libres el día siguiente en ningún barco hacia Santorini. Regresé a la primera agencia, donde la dependienta había mostrado cierta esperanza anteriormente y puse a prueba mi tenacidad que otros llamarán cabezonería. Siendo una cosa u otra, al final conseguí un billete eso sí, bajo el nombre de otro pasajero que había cancelado su viaje un día antes.

    Con el billete en mano, regresé a Atenas para acercarme al barrio universitario y de aire bohemio de Exarchia. Sin duda, una de las zonas en las que viviría gustosa si algún día fijara mi residencia en la ciudad. Céntrico y con gran vida pública, sus calles no dejan de rebosar animación y de ofertar actividades aunque estemos en verano y los estudiantes hayan salido a disfrutar de sus vacaciones.

    En Exarchia se respira amor por la vida aunque también es cierto que al llegar a una de las fronteras del barrio, la plaza de Omonia, el amor parezca desviarse hacia las drogas duras administradas en medio de la calle.

    Despertar En la calle Ermou nos detuvimos a visitar una exposición en uno de sus bares mientras íbamos en dirección a Gazi, la zona predilecta por los atenienses pachangueros para salir de marcha de la que tanto había oído hablar la noche anterior como “la gente sale por ahí pero a mi no me gusta”.

    Silvia y yo cenamos un gyros no sin apreciar la inisistencia de algunos kamakis y nos dimos una vueltita por un par de locales con buena pinta pero no tan cool como para hacerme perder el ferry del día siguiente a las 8 de la mañana. Con aire melancólico y recordando al 7 Jockers de la noche anterior, volví al Athens Studios para descansar unas horas antes de mi viaje a Santorini.

    En la puerta de mi habitación, un grupo de simpáticos franceses intentaban abrirla sin éxito…

    Al caminar, el miedo se disipa

    Jueves, agosto 6th, 2009

    GRECIA 2009 040En eso se basa mi teoría de caminar por los sitios como si tuvieras unas frondosas sentaderas.

    Mi día comenzó sin demasiadas expectativas. Tras la ducha de rigor, mi chipenglish se activó automáticamente y pude hablar con las americanas con las que compartí la noche, Ashley y Ann, quienes me aseguraron que visto el Acrópolis, vista Atenas. Por recomendarme algo, me mencionaron que habían visitado el Templo de Zeus Olímpico, justo al lado de nuestro albergue, así que decidí comenzar mi visita por ahí.

    Fue el templo más grande de toda Grecia y contaba con 104 columnas de las que en la actualidad sólo quedan 15 de pie y una tumbada. Puede que muy cerca de ustedes, en alguna capital de las potencias colonizadoras, se encuentre el resto ya que Grecia, junto con Egipto, lidera la lista de países con mayor número de expolios sobre su patrimonio histórico-cultural. Poco a poco, los griegos están siendo cada vez más conscientes de esta situación y comienzan a reclamar la devolución de sus pertenencias animados gracias a la importante labor de museos e instituciones como el Nuevo Museo del Acróplis que defiende la vuelta de los frisos del Partenón desde el British Museum a su templo originario.

    El Templo de Zeus Olímpico me dió la oportunidad de jugar a sacar fotos desde perspectivas que me parecieron curiosas en un principio porque incluían el Acrópolis al fondo, la columna tumbada y el monte Licabeto al otro lado. Juegos que como resultado dieron la foto con la que he comenzado mi entrada de hoy. Sin embargo, al darme la vuelta, vi a un nube de asiáticos disparando lo mismo que yo y recordé las palabras de Maruja Torres: “guapa, que tú yo no hemos inventado nada”.

    Continué pues mi paseo adentrándome en los Jardines del Parlamento, donde los señores mayores se reunen a jugar al backgamon aunque cuando yo pasé aun se encontraban precalentando el ambiente con una divertida cháchara de manera que me quedé sin jugar con ellos pero me lo cobré con una foto.

    Aunque no me llamase la atención en un principio, intenté apresurarme para ver el cambio de guardia que se lleva a cabo a cada hora en punto pero mi sentido de la orientación sobre un mapa está dejando mucho que desear últimamente por lo que rodeé el edificio por el lado opuesto de donde se situa la guardia. Con ello no sólo llegué tarde a la exhibición de valentía de los guardas sino que pude conocer a la tortuga Mery cuando huía despavorida de las tijeras de un jardinero, cruzarme con los guardas en persona que daban la vuelta al edificio a la vez que aprovechaban la escasa vigilancia sobre ellos para lanzar besos a las turistas y, lo que consideré una señal de los dioses del Olimpo, vislumbrar a lo lejos la bandera egipcia y entusiasmarme por haber encontrado la Embajada de Egipto en Atenas.

    Paseé por el barrio de Syntagma y entré en una librería de ensueño, con cafetería incluída como la que siempre he querido montar y que espero tener la oportunidad de llevar esto a cabo en algún momento de mi vida (que queden por escrito mis amenazas).

    De allí, decidí subir al Monte Licabeto acompañada de un frapé bien helado.

    Existe un funicular que lleva a la cima de la montaña pero se coge ya casi a la mitad del camino así que para la primer parte del trayecto la oferta es una escalinata empinada de la cual no se ve el final pero que proporciona descanso cada 30 escalones en unos coquetos banquitos a la sombra. Las vistas bien merecen la pena pero aun fue mejor recibida la refrescante lluvia que nos sorprendió en la cima.

    Mi amiga Silvia, la que está haciendo el voluntariado, me esperaba para almorzar un gyros como el que no nos habíamos comido la noche anterior y después de que nos hubiéramos sacado la espinita la acompañé a su hotel, el AthenStyle. Preparamos el bar para la fiesta que dan esta noche por motivo de la luna llena (para la cual me largo pitando en breve instantes) y me despedí para seguir con mi ajetreado día de visitas que me llevaría a cerrar la tarde con la tienda de sandalias más famosa de toda Grecia, la del artesano Melissinos y de la que no pude salir sin unas tras haber sacado tantas fotos como quise.

    Por la tarde, encuentro tiempo para entrar en la Biblioteca de Adriano, en el Ágora Antigua y para contemplar la puesta de sol desde el Monte Areópago, dónde me llegó la inspiración para unos 4 libros escuchando a María Callas.

    De vuelta a mi albergue, cinco simpáticos chicos de Irán, Bélgica, Canadá y EEUU me esperaban con una botella de Ouzo para brindar por nuestro encuentro, aprendernos nuestros nombres y cachondearnos un poquito del estadounidense ya que su estado, Colorado, es conocido en el mundo entero por algo más importante que por las rocosas como lo es la película genial película de Jim Carrey “Dos Tontos muy Tontos”.

    Si el día ha resultado productivo, la noche se presenta aun desafiante. Como buena seguidora de Dionisios que soy no me dejaré intimidar y me perderé de nuevo en esta ciudad que ya nos grita para que salgamos, alentados por el influjo de la luna llena que promete una noche eterna.

    Full Moon Night en Atenas

    Jueves, agosto 6th, 2009

    Un fallo técnico de descordinación entre mis relojes me pribó de disfrutar de la visita nocturna al Acrópolis y demás monumentos (serán los restos negativos que quedan en mi karma) pero aun así, acabó muy tarde y tuvo como resultado la creación de una nueva ONG: Organización de Apoyo a los Trabajadores Extranjeros en Atenas que Desean Conocer la Vida Nocturna de la Ciudad.

    A las dos de la mañana, sentadas en el bordillo de la desierta Plaza de Syntagma y asombrada yo porque los guardias del Parlamento seguían con su empeño de pisotear aun de madrugada, repasamos nuestras posibilidades de ocio por la zona con la guía turística: the 7 Jockers y Barsseria. La apariencia de casa de citas del primero nos hizo seguir caminando hacia el segundo pub en el que, entusiasmadas por la buena pinta del local, nos apresuramos a pedir nuestras bebidas. La camarera nos paró en seco explicando que ya estaban cerrando y mientras un simpático grupo de camareros detrás del mostrador, haciendo piña entorno a la caja, nos sugirió ir a un sitio muy cerca de allí llamado Brisa al que ellos mismos irían cuando terminaran.

    En Brisa, hablamos con lugareños y nos explicaron que el motivo de la falta de gente en la noche ateniense en verano era porque la mayoría de los jóvenes se concentra en la zona de Gazi o en la costa. Este sitio no tardó mucho más en cerrar aunque para entonces ya nos habíamos hecho un grupito de conocidos para seguir la noche. Volvimos al primer sitio del que habíamos desconfiado, The 7 Jockers. Resultó ser algo así como “el típico bar que buscan unas guiris pero que por su aspecto externo nunca entrarían”, un lugar con muy buen ambiente, rock alternativo y gente con interesantes conversaciones que se rolongaron hasta las 4 de la mañana.

    De vuelta al hotel, andando por las calles vacías de Atenas, tuve la sensación de nuevo de que efectivamente el desconocimiento hacia una ciudad se disuelve a medida que se camina por sus calles. Y yo ya le había perdido el miedo a Atenas. Caminando como una ateniense más de vuelta a casa tras una noche de fiesta.

    Vuelos, gymkanas y calor, mucho calor

    Miércoles, agosto 5th, 2009

    Mi viaje a Grecia ha sido de todo menos planeado. Elegir un sitio, sacar el billete y buscar un alojamiento. Lo que hubiera estado genial tener previsto era el jaleo que supondría encontrar el metro de Atenas patas arriba al llegar… c’est la vie! Casi tres horas después de aterrizar me encontraba ya en el Athens Studios, el típico albergue para British/American/Australian muy chic con AC y wifi justo al pie del Acrópolis y tres horas y media más tarde, ya estaba a la sombra del Gran Partenón. ¡Qué gustazo!

    Bajé hacia mi barrio para dar una vuelta de reconocimiento y me perdí, probablemente sea esta la mejor manera de encontrar los sitios, y de esa manera visité el nuevo museo del Acrópolis y el barrio de Plaka, con sus miles restaurantes y cines al aire libre, tavernas de gyros y tiendas para turistas con la ropa que nos gusta levar a todos en Grecia: gasas y lino multicolor y blanco, por supuesto.

    Tras ver desde lo lejos el ágora romana (tengo entrada pero ya estaba cerrado) corrí para llegar a mi cita con una amiga que está aquí siguiendo un programa de voluntariado europeo. Cuando terminó sus estudios, decidió pasar un año en el extranjero para ganar experiencia en otros campos, aunque relacionado siempre con sus estudios de periodismo, y encontró esa oferta. Básicamente, consiste en realizar acciones de voluntariado en un país de la Unión Europea que no sea el propio de origen cuidando de niños discapacitados, realizando labores de apoyo al turismo local, organizando eventos culturales (me suena esto remotante a algo) o en acciones para la difusión de actividades de ocio. Así que ya saben los que no sepan qué hacer con sus vidas y quieran darle un “gyros” radical.

    Aprovechamos la cena para ponernos al día de nuestras vidas y una vez superado su trauma de la primera multa por no pagar el metro (entre 30-40€ si dices tener el abono mensual) y de esperar por una comida que parecía que no iba a llegar nunca, dimos una vuelta juntas por los puestos de Plaka, discutimos de modas horteras extrayendo la conclusión de que “la cosa es verlo puesto”, y en dirección hasta mi albergue en la búsqueda de un merecido descanso después de llevar 24 horas sin dormir con fundamento.

    Me desconecto ya. Mañana será otro día y ¡lo que me espera!. El Festival de la Luna Llena ofrece la entrada a los principales museos y sitios arqueológicos gratis abiertos hasta la 1.30am aunque antes cumpliré algunas cuantas turistadas más.

    Mejor vamos despacito… y con buena letra

    Miércoles, julio 8th, 2009

    Nuestras vidas se convierten, por momentos, en una contrareloj y como si la máxima de “lo bueno si breve, dos veces bueno” -algo para mí igual de incoherente como la de “la excepción que confirma la regla”- fuera cierta, nos imbuimos en una rutina frenética en la que hay que salir pitando a hacer el mayor número de cosas posibles en la menor cantidad de tiempo contable. En una competición continua del ser humano contra la máquina, cabe preguntarse ¿y todo esto para qué? Para llegar igual de asfixiado a fin de mes.

    La especie humana ha inventado la tecnología para que esta le ayude en sus quehaceres pero en muchas ocasiones nuestro orgullo inherente o lo que sea nos lleva a superar a nuestra propia creación.

    Los relojes al uso van dos horas por delante de lo que dicta el astro rey sobre el giro planetario, el ritmo natural de la naturaleza que se ha perpetuado durante la historia, para mejorar según dicen la productividad de los trabajadores y contribuir al ahorro energético aunque de estas trampas dialécticas deberíamos estar todos ya un poco más al tanto y no dejar que nos las cuelen así como así.

    Lo cierto es que al final de nuestra jornada, cuando volvemos a casa, es más fácil que estallemos ante un simple bloqueo de nuestro ordenador particular y que, abrumados y encolerizados ante esta rebelión maquinaria, optemos por apagar el ordenador y sentarnos frente a un libro (véase volver a lo básico). Pero ayer me decanté por sentarme frente al televisor mientras cenaba y para mi sorpresa descubrí un programa de Documentos TV que hablaba de las ventajas de la vida contemplativa. Así fue como descubrí el movimiento Slow.

    Se trata de un movimiento iniciado en Italia en 1986 tras el cierre de un restaurante tradicional para instalar, en su lugar, una cadena de restaurantes de comida rápida. Los clientes del primero, entre los que se encontraba el periodista Carlos Petrini, se manifestaron en contra de este cambio y, casi sin quererlo, comenzaron a plantearse las bases de la sociedad urbana actual en la que la rápidez y la productividad son la esencia. Actualmente, son unas 100.000 personas las que siguen este movimiento que lo que reclama es el que las personas, concretamente esos pobres ser angustiados que viven en las grandes ciudades rodeados de humo, semáforos, teléfonos móviles, coches, ruido; vuelvan a ser las dueñas de su propio tiempo y no a la inversa. El objetivo fundamental es disfrutar del tiempo limitado del que disponemos, sin agobios ni complicaiones y esto, para que sea realmente efectivo, ha de verse reflejado en todas y cada una de nuestras facetas desde la trabajadora hasta la de amante, pasando por supuesto por el arte del buen comer y alimentarse.

    ¿Cómo hacerlo? Con determinación, haciendo las tareas que se deben hacer de una en una, disfrutando de llevarlas a cabo, aprendiendo a cómo hacerlas bien, reflexionando sobre cómo cabría podría mejorarse, pidiendo consejo y siguiéndolo (si es necesario) y sobre todo anteponiendo la calidad a la productividad.


    Algunos links interesantes para dar los primeros pasos en este movimiento son:

    Slow Down Now // Slow Food // Slow Food Foundation // Terra Madre 2006 // Citta Slow


    Unos cuantos libros que ojear si se quiere profundizar algo más:

    In praise of slowness / Elogio a la lentitud

    libro_lentitud

    In praise of idleness / Elogio a la pereza

    libro_pereza

    Slow is beautiful

    libro_beautiful


    Prepárate ya para recuperar tu vida y recuerda que “el que lleva prisa no se divierte”.

    53″

    Viernes, junio 19th, 2009

    Cada instante de tu vida es esencial y cada momento cuenta. Por eso, me gustaría saber qué harías con un tiempo dado de 53″.

    ¿Por qué en 53″? Porque siempre nos planteamos el minuto como medida mínima de razonamiento -”dame un minuto que lo piense”- pero al hacerlo es muy probable que nuestro cerebro ya sepa qué es lo que queremos hacer unos cuantos segundos antes. Esta entrada es simplemente para animarte a ir un poco por delante e invitarte a pensar qué harías con ese tiempo. 53″.

    Puedes dejar las respuestas a modo de comentario. El premio, ¡una vida nueva!

    El tiempo comienza ya.

    Tic tac.

    ¡Ring!

    Negras Mueven y Ganan

    Viernes, junio 19th, 2009

    Este corto es uno de los que se presenta en el Canarias Rueda 2009 y, tal y como se hubiera dicho en una mesa redonda a la que tuve oportunidad de ir ayer de entrada gratuita sobre música en los 70, es muy pero que muy punk: ¡Házlo tú misma!.

    Toda una filosofía y una semilla inspiradora en estos tiempos de pensamientos prefabricados.

    Así mismo lo explica una de sus protagonistas, Jéssica Delgado, en su blog: “En primer lugar he reconocer que la razón que nos llevó a juntarnos fueron las ganas de hacer cosas por nuestro propio pie y no esperar a la llamada de un director o directora que nos ofreciese un papel… ya que hasta ese momento no habíamos grabado nada para el concurso de cortometrajes Canarias Rueda que estaba a punto de cerrar el plazo de entrega”.

    Sin más dilación, les dejo con Cambio de Juego. Que lo disfruten:

    Reparto
    Jéssica Delgado
    Guacimara de Elízaga
    Yolanda Martín

    Montaje y Edición
    J. Acaymo Martín