Vuelos, gymkanas y calor, mucho calor
Mi viaje a Grecia ha sido de todo menos planeado. Elegir un sitio, sacar el billete y buscar un alojamiento. Lo que hubiera estado genial tener previsto era el jaleo que supondría encontrar el metro de Atenas patas arriba al llegar… c’est la vie! Casi tres horas después de aterrizar me encontraba ya en el Athens Studios, el típico albergue para British/American/Australian muy chic con AC y wifi justo al pie del Acrópolis y tres horas y media más tarde, ya estaba a la sombra del Gran Partenón. ¡Qué gustazo!
Bajé hacia mi barrio para dar una vuelta de reconocimiento y me perdí, probablemente sea esta la mejor manera de encontrar los sitios, y de esa manera visité el nuevo museo del Acrópolis y el barrio de Plaka, con sus miles restaurantes y cines al aire libre, tavernas de gyros y tiendas para turistas con la ropa que nos gusta levar a todos en Grecia: gasas y lino multicolor y blanco, por supuesto.
Tras ver desde lo lejos el ágora romana (tengo entrada pero ya estaba cerrado) corrí para llegar a mi cita con una amiga que está aquí siguiendo un programa de voluntariado europeo. Cuando terminó sus estudios, decidió pasar un año en el extranjero para ganar experiencia en otros campos, aunque relacionado siempre con sus estudios de periodismo, y encontró esa oferta. Básicamente, consiste en realizar acciones de voluntariado en un país de la Unión Europea que no sea el propio de origen cuidando de niños discapacitados, realizando labores de apoyo al turismo local, organizando eventos culturales (me suena esto remotante a algo) o en acciones para la difusión de actividades de ocio. Así que ya saben los que no sepan qué hacer con sus vidas y quieran darle un “gyros” radical.
Aprovechamos la cena para ponernos al día de nuestras vidas y una vez superado su trauma de la primera multa por no pagar el metro (entre 30-40€ si dices tener el abono mensual) y de esperar por una comida que parecía que no iba a llegar nunca, dimos una vuelta juntas por los puestos de Plaka, discutimos de modas horteras extrayendo la conclusión de que “la cosa es verlo puesto”, y en dirección hasta mi albergue en la búsqueda de un merecido descanso después de llevar 24 horas sin dormir con fundamento.
Me desconecto ya. Mañana será otro día y ¡lo que me espera!. El Festival de la Luna Llena ofrece la entrada a los principales museos y sitios arqueológicos gratis abiertos hasta la 1.30am aunque antes cumpliré algunas cuantas turistadas más.
Tags: Bitácora de viaje, Grecia 2009











Agosto 6th, 2009 at 6:04
ENVIDIAAAAAAAAAAAAAA, que guayyyyy sigue contando todo pa enterarnos de todo el viaje y pon muchas fotos
Nos vemossss