Obamamanía
Siguiendo mi costumbre de estar en contra de estar en contra, he de decirles que no me gusta Barack Obama. Detrás de esa sonrisa encantadora, diseñada para ser lucida en la campaña con unos dientes perfectamente alineados y blanqueados, nariz ancha de afroamericano y simpáticas orejillas de soplillo, se esconde un cerebro capaz de elaborar pensamientos con los que no estoy en absoluto de acuerdo.
No quiero arruinarle la fiesta a ningún norteamericano orgulloso de ver como su meganación parece haber superado las diferencias raciales. Por mí, estupendo y que disfruten por muchos años. Mi indignación es con el resto de seres del mundo, que apenas han empezado a escuchar el nombre de Obama y ya lo aman fervorosamente, aceptándolo como líder de líderes, como cabeza visible del imperio elegido por dios amén; festejando su victoria y lanzando consignas de cambio y promesas del Edén.
La esperanza es un sentimiento precioso pero la consciencia de la
realidad es necesaria en todo este proceso y me hago eco de las palabras de un gran periodista, analista político e ídolo de toda una generación, Felipe Sahagún, cuando digo que “ni el bueno es tan bueno, ni el malo es tan malo”.
Por otro lado, quien haya seguido la irregular periodicidad de mi blog, se habrá hecho la idea de que la línea que sigue es contraria a cualquier tipo de preconcepto racial, religioso o cultural. Además, apoya argumentadamente a la causa palestina y al derecho de este pueblo a gozar de la soberanía de su estado, unido territorial y políticamente.
Es por eso por lo que el discruso de medias tintas de Obama no me satisface. Su sed de apoyos sionistas, su red de colaboradores y sus artículos y declaraciones pasadas me hacen recelar de su formula de “bueno para todo”.
Sólo el tiempo nos dirá si es capaz de levantar la roña y la grasa incrustada en el conflicto de Oriente Medio. Mientras tanto, y desde la sombra de mi blog, te estare acechando Barack Obama…
Tags: Estados Unidos de América, Oriente Medio, Palestina, políticos











noviembre 16th, 2008 at 17:11
Es verdad que la gente tiene muchísima optimismo y apenas tienen una idea clara de lo que va a hacer Obama, y cual es la manera en que la va a conseguir.
Obama siempre decía que no trabaja por ningún lobby, pero aun así, en su lectura delante AIPAC, anuncio claramente su apoyo al estado de Israel, y que Jerusalen se quedara siempre israelí. Si no es dinero, o “favores”, de algún lobby, no tendrá sentido lo que dijo. Ademas, si esta buscando los votos, no debería decir esas cosas porque ya hay el mismo porcentaje de musulmanes que judíos en EEUU (2%).
Aquí es una carta abierta que escribió Ralph Nader a Barack Obama:
http://www.votenader.org/media/2008/11/03/lettertoobama/
Se habla claramente de el camino de Obama, y se trata de los asuntos fundamentales a que nadie le hace caso, pero son inevitables si realmente quieres un “change”.
Solo el tiempo nos dira…